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¿Por qué veo mucho mejor con lentes rígidos o esclerales que con lentes blandos?
Esta es una de las sorpresas más gratas para nuestros pacientes con astigmatismo elevado, queratocono o irregularidades en la córnea. La diferencia no es magia, es física óptica pura aplicada a la anatomía de tu ojo.
1. El efecto de "Córnea Nueva"
La córnea es la ventana transparente de tu ojo. Si tiene irregularidades (como "valles y montañas"), la luz se dispersa antes de entrar.
Lente Blando: Al ser flexible, se amolda a esas imperfecciones. Si tu córnea es irregular, el lente blando replica esa forma en su cara externa, limitando la nitidez.
Lente Rígido/Escleral: Al ser de un material firme, mantiene una curvatura perfecta. Al colocarlo, sustituye ópticamente tu córnea irregular por una superficie lisa y simétrica.
2. El secreto del "Lente Lagrimal"
Esta es la clave del éxito en la alta definición visual. Entre tu ojo y el lente queda atrapada una capa de lágrima natural.
Neutralización Óptica: Esta capa de líquido rellena todos los "huecos" de tu córnea.
Visión 4K: La lágrima tiene un índice de refracción casi igual al de la córnea, lo que hace que las imperfecciones del ojo "desaparezcan" ópticamente, permitiendo que la luz pase de forma limpia hacia la retina.
3. Estabilidad Visual Insuperable
Sin Fluctuaciones: Los lentes blandos suelen rotar con cada parpadeo, lo que causa que la visión se nuble por microsegundos.
Enfoque Constante: El lente escleral se apoya en la esclera (la parte blanca) y flota sobre el ojo sin rotar. Tu visión se mantiene estable y nítida todo el tiempo, sin importar cuánto parpadees o te muevas.

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